3 de junio de 2026
El crecimiento urbano de la zona metropolitana de Monterrey ha topado con pared en las laderas del Cerro de las Mitras. Un frente ciudadano, en alianza con la Diputada Federal Iraís Reyes, ha decidido llevar la defensa de este ecosistema clave a los tribunales mediante la promoción de dos juicios de amparo, una medida de emergencia ante lo que califican como un inminente desastre ambiental y de seguridad para la ciudad.
El conflicto escaló tras revelarse las intenciones de diversas desarrolladoras para urbanizar más de 50 hectáreas en las faldas de la montaña, valiéndose de permisos de construcción otorgados hace años. Según los inconformes, estas licencias pertenecen a una época en la que las leyes locales ignoraban los riesgos geológicos, las pendientes inclinadas y el impacto ecológico.
El agua y la seguridad de la ciudad en juego
A diferencia de otros conflictos inmobiliarios, la resistencia en el Cerro de las Mitras no solo apela a la estética urbana, sino a la supervivencia de la propia ciudad. La diputada Iraís Reyes (MC) fue tajante al señalar que la sierra no es un terreno baldío, sino un escudo contra inundaciones y una reserva hídrica proyectada para los próximos 30 años.
“Al urbanizar más de 50 hectáreas en sus laderas, estaríamos condenando a la ciudad a sed, a más calor y más tragedias», advirtió Reyes, sumando a la denuncia el hecho de que la propia Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) de los desarrolladores admite daños «permanentes e irreversibles».
Los recursos legales presentados buscan golpear dos frentes:
- Primer amparo: Suspender de manera inmediata todas las licencias de construcción debido al riesgo de desastre.
- Segundo amparo: Frenar la explotación de un banco de materiales pétreos y detener la extracción ilegal de agua en la zona conocida como Lago Escondido, la cual presuntamente es desviada para uso comercial (un negocio de lavado de autos) sin la intervención de la federación.
El costo biológico y la omisión federal
La zona afectada colinda directamente con el Área Natural Protegida de la Sierra de las Mitras. El activismo busca que la protección federal se extienda a las faldas del cerro, el espacio más vulnerable y codiciado por las constructoras.
Los vecinos, entre ellos Sara Torres del sector Cerro de las Águilas, arremetieron contra el silencio de las instituciones reguladoras como Semarnat, Profepa y la Secretaría de Medio Ambiente estatal. Para la comunidad, la inacción oficial pone en peligro un corredor biológico activo donde habitan al menos 20 especies bajo régimen de protección, tales como la tortuga del desierto, el halcón cernícalo, la zorra gris y el cascabel de las rocas.
Sombras de coacción sobre el movimiento
El despliegue legal también ha destapado prácticas de intimidación. Durante la presentación de las acciones de la plataforma «Salva Tu Cerro», se denunció públicamente que un vecino decidió retirar su firma de los amparos tras recibir una llamada telefónica anónima que cuestionaba la seguridad de su familia.
Ante este escenario de tensión, los liderazgos ciudadanos hicieron responsables a las autoridades locales de cualquier represalia. Claudio González, colono de la zona, concluyó con un llamado a la resistencia civil organizada, asegurando que «nunca un interés económico debe estar por encima de nuestra calidad de vida».






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