📅 21 de julio de 2025
El nuevo sistema de reparto de alimentos implementado en la Franja de Gaza por la Gaza Humanitarian Foundation (GHF) ha provocado una ola de condenas a nivel internacional. Gobiernos, organismos de la ONU y organizaciones humanitarias advierten que el modelo ha agravado la crisis alimentaria, ha reducido la cobertura y ha provocado numerosos incidentes mortales entre la población civil.
El mecanismo, respaldado por el gobierno de Israel y diseñado por reservistas y empresarios israelíes, reemplazó a la operación anterior de la ONU, que contaba con más de 400 centros de distribución. Actualmente, la GHF opera solo en cuatro puntos del sur de Gaza, lo que ha generado aglomeraciones masivas, enfrentamientos, estampidas y tiroteos.
“No conseguí nada y salí corriendo. Vi unos 15 cadáveres”, relató Ahmad Tareq al-Dahoudi, uno de los palestinos que intentó obtener alimentos en un centro de GHF.
Desde su implementación hace dos meses, organizaciones locales y el Ministerio de Salud de Gaza reportan más de 500 muertes en los sitios de distribución. El ejército israelí ha admitido disparos de advertencia contra multitudes que “cruzaban líneas de seguridad”, pero asegura revisar cada incidente para evitar daños mayores.
El nuevo modelo concentra la ayuda en zonas fuertemente vigiladas por el ejército israelí y por contratistas estadounidenses, lo que ha elevado el riesgo de violencia. En varios casos documentados, soldados han disparado contra civiles que portaban banderas blancas o se desviaban del camino autorizado.
Diversos testimonios indican que la cantidad de alimentos disponibles es insuficiente: apenas dura uno o dos días. Aunque los paquetes incluyen productos básicos como arroz, pasta, legumbres o aceite, rara vez contienen proteínas animales. La ONU reporta que uno de cada diez niños en Gaza sufre desnutrición, y decenas de miles requieren tratamiento urgente.
El nuevo sistema ha sido condenado por más de 20 gobiernos, la Unión Europea, la ONU y diversas ONG. La alta comisionada de Derechos Humanos de la ONU, así como Médicos Sin Fronteras y Save the Children, han exigido la suspensión del modelo, al considerarlo ineficaz, inseguro y opaco.
Además, se han denunciado tensiones entre la GHF y el ejército israelí, así como ataques del grupo Hamas contra trabajadores del programa. La fundación, registrada en EE. UU. y dirigida por Johnnie Moore, ha denunciado agresiones que han provocado la muerte de al menos ocho empleados palestinos y heridas a contratistas estadounidenses.
El financiamiento del programa sigue siendo opaco. El Departamento de Estado de EE. UU. aprobó 30 millones de dólares para la GHF, pero aún no se han entregado los fondos. Alemania y otras naciones han anunciado que no contribuirán a una estrategia que consideran “contraria a los principios humanitarios”.
Mientras la población enfrenta condiciones extremas, la presión internacional crece para restablecer la distribución de ayuda mediante agencias neutrales como la ONU y garantizar el acceso seguro a alimentos básicos.


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